Desde los primeros meses de vida, el movimiento es una de las principales formas en las que los niños aprenden. A través del juego, la exploración y la interacción con su entorno descubren su propio cuerpo, adquieren nuevas destrezas y comienzan a comprender el espacio que les rodea.
En Fundación AENILCE entendemos la psicomotricidad como una terapia que favorece el desarrollo global del menor con lesión cerebral a través del movimiento. Las sesiones están diseñadas para estimular sus capacidades motoras, cognitivas, emocionales y sociales, respetando siempre su ritmo de aprendizaje y sus necesidades.
Una intervención adaptada a cada persona
Cada niño presenta un ritmo de desarrollo, unas capacidades y unos objetivos diferentes. Por eso, nuestras sesiones son completamente personalizadas y se adaptan a las necesidades de cada usuario, desde el Centro de Atención Temprana y Rehabilitación.
Trabajamos desde una perspectiva terapéutica y preventiva, de forma individual o en pequeños grupos, coordinando siempre al equipo terapéutico y educativo. Esta colaboración nos permite ofrecer una atención integral, centrada tanto en el menor como en su entorno familiar.
Mucho más que una terapia de movimiento
Algunos niños con parálisis pueden encontrar dificultades para mantener el equilibrio, coordinar sus movimientos, orientarse en el espacio o realizar tareas que requieren precisión, como coger un lápiz, abrocharse una chaqueta o manipular pequeños objetos. Estas situaciones pueden influir en su autonomía, en el aprendizaje y también en la forma en la que se relacionan con su entorno.
La psicomotricidad les ayuda a desarrollar estas habilidades de manera progresiva, respetando siempre su ritmo y potenciando sus fortalezas. El objetivo es que ganen seguridad, descubran nuevas capacidades y afronten con mayor confianza los retos de su día a día.
Aprender jugando
El juego es la principal herramienta de nuestras sesiones. A través de circuitos, ejercicios de equilibrio, actividades de coordinación y propuestas adaptadas, los niños desarrollan habilidades que después trasladan a acciones cotidianas como caminar con mayor estabilidad, subir escaleras, escribir, vestirse o participar en juegos con otros niños.
Cada actividad tiene una finalidad terapéutica, pero también busca que disfruten del proceso, se sientan capaces y descubran que aprender también puede ser divertido.
Cada pequeño avance cuenta
En Fundación AENILCE creemos que cada logro, por pequeño que parezca, representa un paso importante hacia una mayor independencia.
Mantener el equilibrio unos segundos más, completar un circuito, manipular un objeto con mayor precisión o atreverse a afrontar un nuevo reto son avances que, poco a poco, se traducen en una mayor participación en casa, en el colegio y en su entorno.
Porque la psicomotricidad es mucho más que moverse. Es descubrir capacidades, ganar confianza y sentar las bases para una vida con más autonomía, participación y calidad.

