Andrés Marcio: cuando querer es poder

Soñaba con dedicarse al mundo de la comunicación y lo ha conseguido. Andres Marcio @andremarcioolona, 22 años, es “uno de los 100 elegidos con Laminopatía en el mundo”, una enfermedad extremadamente rara que, en su caso, provoca graves alteraciones como distrofia muscular y cardiomiopatía. 

Así lo declara él mismo en sus perfiles de Instagram y Tik Tok, donde extiende su influencia con grandes dosis de humor y optimismo. Andrés, además, compatibiliza sus estudios de 2º de Periodismo con colaboraciones en la radio Onda Madrid y en Telemadrid. Aquí desarrolla una de sus grandes pasiones, la información deportiva y, muy especialmente, todo lo que rodea a su equipo de referencia: el Atlético de Madrid.

Terapia y educación adaptada en AENILCE

Porque si hay alguien que encarne el espíritu del club madrileño, es Andrés. Su camino no ha estado precisamente exento de dificultades. La enfermedad le ha marcado desde los primeros años de vida. Tras una etapa de entradas y salidas continuas del hospital, recaló en la Fundación AENILCE con un año y medio. Ya entonces era un niño especial, con gran inquietud, preguntaba todo… “Era un poco cotilla y me gustaba ver el telediario”, asegura. También daba claras señales de cuál era su vocación.

En el centro aprendió mucho y recibió un tratamiento adaptado a su patología basado en fisioterapia respiratoria y terapia Vojta, disciplina en la que AENILCE cuenta con una alta especialización.

Pero, además, encontró un espacio donde reforzó su desarrollo social y emocional. Era “la primera vez que salía de casa y no era para ver a un médico”. También se familiarizó con una rutina clara, un día a día estructurado. Recuerda con cariño a sus terapeutas, a sus compañeros y a la música con la que les recibían por la mañana. De aquellos momentos procede el tema Colgando en tus manos, de Carlos Baute, que figura en su playlist de canciones favoritas. 

Para Andrés, el paso por el centro fue fundamental para su desarrollo. Considera imprescindible que existan centros como AENILCE y le resulta incomprensible que surjan polémicas en torno a la educación especial. Estos centros permiten que niños que, en un primer momento, no pueden tener un desarrollo infantil adecuado en un entorno ordinario, reciban la atención que necesitan tanto a nivel educativo como terapéutico.

Andrés sufría neumonías casi cada mes, por ello, la fisioterapia diaria y el seguimiento constante fueron clave en su evolución. Defiende firmemente el derecho de todos los niños a tener una educación específica para sus necesidades físicas y educativas, y señala que en los primeros años es inviable que un niño gravemente afectado pueda estar en un centro infantil ordinario sin la atención adecuada.

Familia: pilar en la vida de Andrés

Desde el principio, los padres de Andrés hicieron lo posible porque su hijo adquiriera la máxima autonomía. Y lo consiguieron. Hoy, asiste a clase, compra en el supermercado, entrena un equipo de fútbol, hace sus colaboraciones periodísticas y crea contenido para redes. Una agenda de la que pueden presumir muy pocos y que él no dudaría en ampliar con nuevos proyectos. 

Su vitalidad, ingenio y desparpajo (asegura que “no tiene vergüenza”) le han convertido en un faro que nos da luz a todos. Un éxito vital en el que su entorno ha jugado un papel fundamental. 

La familia es un pilar en la vida de Andrés. Sus padres, su hermana y sus abuelas han sido siempre su mayor apoyo. En cuanto a los amigos, sus vivencias han ido cambiando con el tiempo. Durante la secundaria tuvo que recibir clase en casa, solo, por lo que al empezar la universidad tenía cierto miedo a no encajar. Sin embargo, desde el segundo día consiguió formar un grupo increíble con compañeros como Jaime, Gonzalo y Sarah, que hacen que ir a la universidad sea una experiencia positiva y motivadora. Algunos de ellos se asoman de vez en cuando en sus publicaciones de redes compartiendo tiempo y risas.

Andrés exprime al máximo el presente y también mira al futuro. Entre sus objetivos más cercanos: acabar su formación y seguir trabajando. Un sueño: ser padre. Mientras tanto, en sus vídeos hace una llamada de atención, “¡Ey tú!”, y nos pide que dejemos atrás nuestros prejuicios y creamos en que, si nos lo proponemos, las cosas son posibles. 

Desde Fundación AENILCE recordamos con mucho cariño la etapa que Andrés pasó con nosotros y nos sentimos inmensamente orgullosos de todo lo que está consiguiendo. Su laminopatía hace que su corazón crezca y también le ha convertido en la maravillosa persona que es hoy.

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